Bello edificio que resalta por el uso de azulejos y por contar con el antiguo faro, en sus inicios era una modesta capilla que estaba dedicada a San José, patrono de los constructores de barcos y carpinteros, pero con la llegada de los jesuitas el lugar fue ampliado y se hizo necesario construir una iglesia más grande en el siglo XVIII hasta la expulsión de los mismos en el año de 1767.

Posteriormente, los franciscanos retomaron la construcción siendo puesta en servicio en 1809. Para el siglo XX funcionó como biblioteca del benemérito Instituto Campechano y posteriormente como bodega hasta su restauración en 1977. Desde entonces el sitio es usado para eventos culturales y exposiciones.

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