Familias de sirvientes, peones y agricultores comenzaron a poblar este lugar en el siglo XVII y la iglesia que da nombre al barrio inició su construcción en el siglo XVIII, albergando allí mismo la imagen de la Virgen de las Angustias.

El barrio se fue transformando puesto que muchas familias adineradas comenzaron a poner allí sus fincas con muchos árboles frutales, como Belén, el Ave María, Las Flores, etc.; una de las más importantes es la Quinta del Toro, que perteneciera al general Francisco de Paula y Toro, el mismo que construyera en la zona el parque de la Alameda y el famoso Puente de los Perros.

El lugar cuenta también con esquinas nombradas de manera curiosa por algún suceso o anécdota particular, como la del Tropezón, en el cruce de la Avenida República con la calle Nicaragua, cuyo nombre viene de la época en que fue instalado el tranvía de Campeche, pasando los rieles por dicha calle. Poco tiempo después, una señora que cruzaba el mismo, tropezó con las vías y al caer murió, por lo que los vecinos le pusieron al sitio la “Esquina del Tropezón”.

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