Ubicado al suroreste de la ciudad de San Francisco de Campeche, se encuentra el tradicional barrio de San Román, lugar donde los indígenas nahuas o mexicanos que acompañaron a Francisco “El Mozo”, establecieron sus raíces desde que la villa fuera fundada.

El lugar toma su nombre cuando una plaga de langostas azotó la villa y se decidió echar a suerte el calendario litúrgico para elegir el Santo Patrono que los protegiera, resultando electo San Román Mártir, cuya ermita fue erigida en 1563.

Empero, la población sintió la necesidad de contar con un Cristo crucificado y se la encargaron al comerciante Juan Cano de Coca Gaytán, quien la adquirió en Veracruz y la llevó al puerto para trasladarlo a Campeche. Se dice que un barco que tenía espacio no quiso traer la imagen y otra embarcación que no tenía ya lugar, aceptó transportarla. Cuenta la leyenda que se desató una tormenta y el primero naufragó y nunca se volvió a saber de él; mientras que el otro, fue conducido en el timón por el Cristo haciendo una travesía de 24 horas hasta el puerto de Campeche.

Con este y otros hechos atribuidos al mismo, se convirtió en una imagen icónica, convirtiéndose en la fiesta más importante de Campeche, superando incluso a la Inmaculada Concepción y a San Francisco.

A un costado del templo se encuentra el parque “Vicente Guerrero”, cuyo nombre original era “Pedro Baranda” y enfrente de este el otrora famoso “Carta Clara Jr.”, que era cita obligada en bailes y coronaciones. Detrás de la Iglesia y llegando al Circuito Baluartes, está ubicado el Paseo de los Héroes, donde se encuentra un obelisco dedicado a los Héroes de la patria.

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